El horno original abrió sus puertas a los barceloneses en 1879. La familia Bertran se hizo cargo de él en 1977, bajo el nombre de MISTRAL. Ahora ya son cinco generaciones las que han dedicado su vida profesional a continuar la tradición de los mejores hornos de pan catalanes, aportando sus conocimientos, su imaginación para innovar y, sobre todo, su vocación por esta noble labor.
Herederos y continuadores de la mejor tradición panadera de Cataluña, su objetivo es mantener la calidad y el prestigio del arte del pan.